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Un "ride" de sábado por la noche

El sonido de la música y las titilantes luces de la ciudad a lo lejos bordean el oscuro camino que se alza ante ustedes. Hace un poco frío y te aferras a su mano mientras miras con los ojos entreabiertos a la noche; mitad triste, mitad tranquila, algo paranoica y algo libre. Luego los cierras mientras la letra de la canción se te cuela por cada poro. Y ese momento es solo eso. Solo el momento. Abres los ojos y él te mira fugazmente porque la velocidad es alta y las curvas traicioneras. Y la música, la velocidad y el oscuro camino enmarcado por los relámpagos de una lejana tormenta hacen una mezcla extrañamente mágica.  El abre la boca y tú niegas con la cabeza. No hay palabras. Si lo que va a decir va a romper la bizarra pero hermosa mística del momento, es mejor no decir nada. El encanto de la letra y la música, la oscuridad y el silencio; el silencio en tu mente que nunca calla, el silencio cómplice entre los dos. El silencio del momento y su inconfundible, inexplicable magia. T...
La seducción del horror en Ab intra , de Diana Hernández - Parte 1 Por: Alvaro Valderas Antes de comenzar, indicaré que, debido a la naturaleza doble de Hazel, la protagonista de esta novela, toda la obra está impregnada de dualidad, de amor y malignidad, podríamos decir, por lo que no me he resistido a hacerle dos introducciones distintas. Voy con la primera. Señoras y señores, y quienes no son ni lo uno ni lo otro: Saludos a todos. Siento una gran alegría al encontrarme hoy entre ustedes, especialmente, porque eso significa que mis vecinos son pésimos echando maldiciones y que mi médico no tiene ni idea de cuáles son los malos hábitos que realmente acortan la vida. Me parece excelente celebrar un libro más en Panamá y, en concreto, un libro más de Diana Hernández, el segundo de la prevista trilogía que comenzó con Bellatrix y que se ha disparado mucho más lejos con Ab intra , una aventura que se adentra en la fantasía del dolor como ninguna otra, donde sus protag...
Reglas de Vida – Parte 2 Continuando con la serie de reglas atorrantes para personas perturbadas mentalmente como su servidora les doy mi segunda regla. Perdone a su enemigo, pero no olvide su nombre . Eso lo leí en algún lado y me pareció malévolamente chistoso. Miren que no estoy diciendo que se llenen de rencores, creo que eso está perfectamente aclarado en la parte que reza “perdone a su enemigo”. No me hago responsable por ulceras ajenas. Creo que todo se reduce a que en esta vida el ser humano es el único animal que no solo se tropieza con la misma piedra una y otra y otra y otra y otra vez. Se enamora de la piedra o sea amor nivel locura salvaje. Si alguien te la hizo y me refiero a te la hizo así como que te hizo una defecación diarreica con consecuencias desastrosas, pues que queda, ponerse KY y disfrutarlo. Cuando pase la tormenta pues así mismo al estilo Frozen (para los que no saben que es Frozen, es una película de Disney, infórmense), “Let it Go” pero no se olvide la car...

Reglas de vida

Reglas de vida según V. Nota. No apto para sensibles y gente que se ofende con todo. Si no le gusta vaya a leer babosadas en otra parte. Todos las tenemos. Un pequeño set de reglas que regulan y moldean nuestra conducta a través de este paseo por el planeta tierra que define nuestra existencia. Algunas son tomadas de otros y vienen heredadas. Otras son producto de nuestras experiencias ya sean buenas, malas, confusas, viajes de opio, etc., etc. Aprendemos y la lección, la aplicamos para la siguiente situación similar que aparezca y a modo de ensayo y error decidimos adoptarla para nuestro set personal de reglas. No todos las apuntan, pero como a mí me gusta escribir, decidí llevar un listado de las mías que tienen de todo un poco. Y como me vale un soberano huevo si a los demás les gusta lo que escribo o no pues decidí sacarlas de mi mentecita frágil y perturbada e inmortalizarlas. Como son un montón, pues no las voy a poner todas juntas, sino que voy a hacer capítulo...

Regresa a casa

Regresa Violetica.. Un sonido. Una voz en mi cabeza. Una melodía que ya ha rondado tantas veces por mi cerebro. Una historia que he escuchado muchas veces. Una canción o una sucesión de ellas que me mueven cuando parecía que estaba muerta. Que me excitan, levantan mi espíritu tan alto que toca el cielo, que despiertan mis instintos, mis sentimientos más oscuros y complicados y que me conmueven hasta las lágrimas. En las que soy yo la que canta, en la que soy la protagonista de mis escritos, en la que yo soy mi alter ego. En las que yo soy tantas cosas menos la esclava del día a día. Me hacen ver la luz. Me hacen ver la mentira y a los mentirosos. A discernir los hipócritas que se visten de amabilidad y te apuñalan por la espalda, a los patéticos que no son capaces de lídear ni con sus vidas y quieren tener palabra en la vida y obra de los demás. Que me recuerdan que aunque camine con la masa, no soy parte de ella. Te sentí a ti, moviendote entre lo más hondo, en el abismo de mi alma, e...

¿Dónde estas oscuridad?

Sobre las dificultades de escribir y su influencia en el cabreo existencial. Podría  contar ya semanas desde el  último  “bloqueo”. De no poder  más  que leer y releer y corregir  lo que ya está escrito. Cierro los ojos buscando enfocar las imágenes, las escenas en mi cabeza, pero no puedo. En el silencio que me rodea cerrar los ojos es una invitación a dormirse, sobre todo con el cansancio universal que cargo encima. En medio del cansancio y la desazón y el poco animo que se transforma en la inercia que me mueve cada  día  me pregunto: Donde estas oscuridad?  Donde  está  la yo creativa, ocurrente, diferente, que no le importa un carajo encajar o no. Que solo quiere vivir su excentricidad porque esa excentricidad le alimenta el espíritu. Y es que  así  me siento. Como el paciente cero del apocalipsis zombie. Como si de verdad estuviese conectada al matrix  con un tubo en la boca y otros tubitos en otros lugares que n...

Yo soy la oscuridad

Sobre un viejo escrito que me encontré por ahí. No me temas, no soy tu enemiga. No pienso lastimarte, solo quiero acogerte. Dejarte entrar en mi hogar y que seas parte de la familia. Siempre te viste tentada, curiosa. Pero al final te retraías asustada, temerosa. Vivías en confusión eterna, debatiéndote. Viviendo una vida de pantalla, apegándote al plan que otro diseño para ti. Gritando en silencio. Aplastada por las reglas, las normas de una sociedad hipócrita y doble moralista. Una sociedad ignorante, sin alma.   Si, te he observado, aunque no lo creas, la luz no me espanta porque soy mucho mas que el concepto que la gente tiene de mi. Voy por ahí, vagando, observando, mirando los rostros de la gente que camina y que maneja, sus miradas cansadas, ausentes. Repasando los pendientes, la lista de compras, extrañando a los hijos o al amor que tienen días sin ver por culpa de los compromisos. Asueñados, hijos del insomnio, esclavos de la valeriana y el tafil. Me siento a...