Yo soy la oscuridad

Sobre un viejo escrito que me encontré por ahí.

No me temas, no soy tu enemiga. No pienso lastimarte, solo quiero acogerte. Dejarte entrar en mi hogar y que seas parte de la familia. Siempre te viste tentada, curiosa. Pero al final te retraías asustada, temerosa. Vivías en confusión eterna, debatiéndote. Viviendo una vida de pantalla, apegándote al plan que otro diseño para ti. Gritando en silencio. Aplastada por las reglas, las normas de una sociedad hipócrita y doble moralista. Una sociedad ignorante, sin alma.

 
Si, te he observado, aunque no lo creas, la luz no me espanta porque soy mucho mas que el concepto que la gente tiene de mi. Voy por ahí, vagando, observando, mirando los rostros de la gente que camina y que maneja, sus miradas cansadas, ausentes. Repasando los pendientes, la lista de compras, extrañando a los hijos o al amor que tienen días sin ver por culpa de los compromisos. Asueñados, hijos del insomnio, esclavos de la valeriana y el tafil. Me siento a su lado y me cuelo por esas rendijas de colores hasta su alma. Ahí me doy cuenta, ahí logro reconocer a los que ya fueron absorbidos por el sistema, aquellos que acoplaron a su plan perfecto y lo llevan a cabalidad sin pena o gloria. Que andan por la vida mientras les halan los hilos de una existencia que es solo existencia y no vida. También veo a los que todo lo cuestionan, a los que critican porque se quejan. Los que no se conforman con lo que les ofrecen y se sienten miserables mirando por la ventana de la oficina. Los que sienten que la vida se va mientras ellos se encierran en su cárcel de aire acondicionado. Aquellos que saben que hay algo más, aquellos como tú.

 
Tú eres diferente y lo sabes, te he visto con los ojos fijos al techo en las madrugadas, cuando suena el despertador y te arrastras fuera de la cama, haciéndote mil preguntas, cuestionándolo todo. Las emociones son intensas, asfixiantes. Miras en mundo con recelo y a veces con resentimiento y a veces te resientes a ti misma por permitirte ser tan sensible, por permitir que este mundo estúpido te lastime, te asfixie, te mate un poco cada día. Te he visto retorcerte ante la idea de apegarte a una regla o a una política. Contestar con un ¿Por qué? A cada lineamiento, a cada librito de reglas porque no son las tuyas, sino las de alguien más, alguien que no te conoce, que no te ve como yo a ti.

 
Y aunque no lo creas, tú me has visto. Y no me refiero a las sombras que danzan en la esquina de la habitación. La llegada de la luz no me ahuyenta ni me hace desaparecer, es mas me engrandece y me da fuerzas. Porque ella sin mi no existe y mi belleza es mucho mas exótica, mas atrayente. Me has visto, en el esmalte azul de tus unas. En la ropa oscura que siempre usas, en tu cabello negro azul, en la música escandalosa e incomprensible que tarareas en las mañanas, en el tatuaje que llevas en la espalda, en la novela que escribes en los minutos que le robas a la vida, en tu desprecio por las normas, en tu cuestionamiento existencial. Yo soy la oscuridad, soy mucho más que la falta de luz. Soy un mundo de emociones que se salen de la norma. Yo soy quien te cobija en la tristeza y la soledad. Quien se ha tragado el elixir de tus lagrimas amargas, quien te hace sonreír ante lo que los demás temen. Quien tiene la respuesta a tus interrogantes. Yo soy quien vive en aquellos que son diferentes, los inadaptados, los locos y los poetas. Muchos me temen, me juzgan y condenan sin otra razón que la aprensión a lo que no entienden o lo que no se ajusta a sus estándares. Yo soy compleja, pero a la vez simple, yo soy diferente, yo te ofrezco miles de posibilidades para que armes tu mundo como mejor te parezca. Yo soy caminos oscuros, yo soy el viento frío que sopla y que te encanta, yo soy ese sol violeta que imaginas, esos campos de flores de papel. Ese paraíso secreto donde los monstruos no son monstruos y tu eres la reina. Donde no hay ángeles o demonios, donde finalmente tú tienes el poder y el control para decidir. Donde no hay planes, ni contratos, ni códigos o leyes. Yo soy la que tildan de fea y mala solo para disfrazar la fealdad y la decadencia del mundo en el que vivimos.

No me temas, soy tu amiga. No quiero lastimarte, sobretodo ahora que me acogiste. Si, ya eres parte de la familia, eres una de mis niñas. La oscuridad ahora habita en ti. Bienvenida a un nuevo mundo, dentro del mundo de pantalla. Ahora, mientras miras por la ventana de la oficina en tu desesperación por escapar. Un intento de sonrisa se asoma en tus labios. Porque me conoces. Porque te consuelo. Porque sabes que caminas entre la gente y te pierdes en ese mar de receptáculos vacíos sin temor a ahogarte, porque sabes quien eres, sabes quien soy y ahora somos una sola.

Ahora solo tienes que encontrar a los otros como tu.

Comentarios

Entradas populares de este blog

¿Dónde estas oscuridad?

Un "ride" de sábado por la noche